Por la fe que es en mí
Devocional No. 149
Hechos 25:1-26:23Pero levántate y ponte sobre tus pies, porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo y de los gentiles, a quienes ahora te envío para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados. (Hechos 26:16-18)
Aquí está el corazón
del mensaje de Pablo frente al rey Agripa: su propia experiencia transformadora
con Jesucristo, en la cual presenta las buenas nuevas en resumen frente al rey.
¡Qué maravillosa declaración del evangelio! Aquí de las mismas palabras de
Jesús, como Pablo se acuerda de haberlas oído en el camino a Damasco, hay un
análisis preciso del problema con la humanidad. ¿Qué es lo que ocurre con la
gente? “Están ciegos”, dice Jesús, “ciegos y viviendo en la oscuridad”.
Dos mil años más
tarde eso es exactamente lo que está mal con nuestro mundo. La gente no sabe a
qué recurrir; no saben dónde encontrar las respuestas. No saben cómo analizar
los problemas precisamente; no pueden ver lo que está ocurriendo. No pueden
predecir el final de los rumbos que adoptan ni de las fuerzas que pierden. No
saben a dónde van. Están totalmente ciegos, como hombres tambaleándose en una
habitación oscura, tanteando y sintiendo e intentando encontrar el camino a
través del curso de la historia. Este sentido de estar perdido impregna nuestra
sociedad. Dos mil años después, podemos ver la verdad de las palabras de Jesús.
¡Cuán precisamente analiza el problema!
Entonces el Señor Jesús
analiza por qué los hombres están ciegos. “Porque”, dice, “están bajo la
potestad de Satanás”. Detrás de la oscuridad está el gran enemigo de la
humanidad, quien está torciendo y distorsionando el pensamiento del hombre,
nublando sus ojos y propagando engaños extensamente. Ha soltado una gran
inundación de propaganda engañosa en este mundo. Y en todas partes hoy hombres
y mujeres han creído estos engaños y mentiras.
Los oyes por todas
partes. Todas las filosofías que son comúnmente aceptadas en nuestros días
reflejan la mentira básica satánica de que somos capaces y adecuados e
independientes, capaces de encargarnos de nuestros propios asuntos. También
oyes que, si vives para ti mismo, entonces debes de cuidarte de la persona más
importante, o sea, tú mismo, y así hallarás progreso y realización en tu vida.
Y oyes que las cosas materiales te pueden satisfacer, que si consigues bastante
dinero serás feliz. Todas estas mentiras impregnan nuestra sociedad. Ese es el
poder de Satanás.
Pero el poder del
evangelio es que viene para volver a los hombres de la oscuridad a la luz, y
del poder de Satanás al poder de Dios. Dios ha encontrado la forma de perdonar
los pecados del hombre, de borrar toda la culpa de los errores del pasado, de
todo lo que han hecho en su ignorancia y la esclavitud a la propaganda engañosa
de Satanás, y el darles un recurso del cual pueden vivir en realización y
fuerza. Eso es lo que quiere decir Jesús cuando dice: “herencia entre los
santificados”. ¿Lo entiendes? Jesús dice precisamente: “por la fe que es en
mí”. Es por eso por lo que le creemos cuando dice: “Yo soy el camino, la verdad
y la vida; nadie viene al Padre sino por mí”. No tenemos ninguna otra opción,
porque fue Jesús mismo quien dijo que todo esto ocurre “por la fe que es en mí”.
En donde sea que los hombres se han vuelto a Él, de hecho, se han vuelto de la
oscuridad a la luz y del poder de Satanás al poder de Dios.
Padre, qué agradecido
estoy de que este mismo poder para librarnos poderosamente está tan disponible
para la gente hoy que les puedes volver de la oscuridad a la luz, del poder de
Satanás a Dios, y para perdonar sus pecados y libertarlos y darles una
herencia, una nueva posición, un nuevo recurso del cual puedan vivir.
Aplicación de la Vida:
¿Hemos sido tan impactados por Jesús, la Luz
del mundo, que estamos apasionados por extender Su Luz a la ceguedad profunda y
oscura que mantiene a este mundo presa del enemigo? ¿Demuestran nuestras vidas
la sabiduría y el poder trascendente de Jesús? ¿Estamos extendiendo la fragancia
de Jesús en todas partes?
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