2 corintios 11:1,2 “Aquí el apóstol describe el altísimo costo pagado para permanecer activo en el cumplimiento de la misión: azotes, viajes incansables, noches de insomnio, asaltos y fatigas. Pero de nada de ello Pablo se gloría; pues, a pesar de todo aquello, él entendía que era un frágil instrumento de Dios. Desde su encuentro con Jesús, una pasión reavivó a Pablo: El temor a Cristo: Estar frente al mensaje es estar frente a Dios mismo. Pablo se entregaba, se consumía y se extenuaba por la causa. El amor a Cristo : Pablo no tenía una misión, la misión lo poseía a él, ligado al hilo conductor que recorre toda la Biblia: el plan de salvación por gracia. “De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús” (Gál. 6:17). La stigmata era la marca que el dueño d...