Libertad en Cristo
Devocional No. 142
Hechos 21:17-26Cuando ellos lo oyeron, glorificaron a Dios, y le dijeron: ―Ya ves, hermano, cuántos millares de judíos hay que han creído; y todos son celosos por la Ley. Pero se les ha informado en cuanto a ti, que enseñas a todos los judíos que están entre los gentiles a apostatar de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos ni observen las costumbres. (Hechos 21:20-21)
Muchos han leído esto incorrectamente y han
concluido que Pablo dejó de lado a Moisés y la Ley, que de hecho rechazó la
circuncisión como que no era de ningún valor. El cargo era falso. Pablo nunca
le enseñó a un judío que debiera de abandonar a Moisés o a no circuncidar a sus
hijos. Lo que sí enseñó fuertemente era que los gentiles no debían de ser
sujetos a estas provisiones judías. No permitiría que vinieran bajo la ley
judía, e insistió que no tenían que seguir ninguna de estas provisiones judías.
Pero no dejó de lado el ritual para los judíos.
Más bien, les mostró que esto era todo
simbólico y estaba apuntando hacia Cristo. Los mismos rituales que estaban
llevando a cabo y los sacrificios que estaban ofreciendo, todos ellos les
estaban relatando acerca de Jesús. La venida de Jesús había cumplido y llenado
la imagen que el Antiguo Testamento había descrito. Por lo tanto, en el mismo
proceso de llevarlos a cabo, los judíos se estaban volviendo a relatar la
venida del Señor Jesús. De paso aclaro, que esta discusión nada tiene que ver
con “La Ley de Los diez mandamientos”.
Estas observancias eran muy parecidas a lo
que la comunión es para nosotros hoy en día. Cuando comulgamos, estamos
tratando con símbolos. Hay un sentido en el que esos símbolos nos están contando
de nuevo la historia de la vida y la muerte y la resurrección de Jesús. El
hacer esto no nos hace mejores, pero nos refresca la memoria. Esta era la
función de los rituales judíos. Eran recordatorios de lo que había venido a
hacer el Señor Jesús. A lo largo de todo el libro de Hechos vemos a cristianos
judíos yendo al templo y ofreciendo sacrificios, tal y como lo había hecho el
Señor. No había ninguna indicación de que debieran de dejar de hacerlo, o que
estaba mal que lo hicieran. Hasta que Dios removió los sacrificios estaban
permitidos esta forma de expresión.
Los sacrificios terminaron cuando el templo
fue finalmente destruido en el año 70 d.C., cuando las palabras de Jesús fueron
cumplidas y los ejércitos romanos vinieron y asediaron la ciudad (Mateo 24:6
sgtes). Y habían dejado de tener valor espiritual cuando Jesús el cordero de
Dios que quita los pecados del mundo murió en la cruz del calvario y el velo
del templo de rasgo de arriba abajo. La ciudad fue tomada, y los judíos fueron
llevados cautivos, exactamente como el Señor Jesús dijo.
La práctica de Pablo era que cuando estaba
con los judíos, se volvió judío; cuando estaba con los gentiles, se volvió
gentil; y cuando estaba con los débiles, se limitó a sí mismo y se volvió tan
débil como ellos para que pudiera alcanzarlos a su nivel. Estaba simplemente
declarando de nuevo la libertad que tenía en Cristo. Era libre, libre de vivir como
un gentil entre los gentiles, libre para vivir como un judío entre los judíos,
libre de la Ley ritual, pero también libre de observar dicha Ley si había
ciertas ventajas que podía ganar al hacerlo.
Gracias, Padre, por la libertad que me das
para volverme todas las cosas a todos para que más puedan ser ganados para Ti.
Dame la sabiduría al buscar practicar esto con aquellos a mi alrededor.
Aplicación de la Vida:
El aprender a distinguir los principios entre
las Leyes rituales y la gracia que es en Cristo nos libertará para demostrarlos
discretamente a otros. ¿Estamos dedicados a aprender estas verdades para que podamos
libre y responsablemente aplicarlos a nuestras relaciones?
Que asi sea Gloria a Dios AMÉN Aleluya
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