La cosa principal
Devocional No. 140
Hechos 20:13-38Por tanto, mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. (Hechos 20:28)
La responsabilidad
primaria de un anciano o pastor es enseñar las Escrituras, el alimentar al
rebaño. Si no está haciendo eso, está fallando en su trabajo miserablemente. Es
la verdad que cambia a la gente. Si las Escrituras no están siendo enseñadas,
entonces la gente no está siendo cambiada. Están luchando en sus propios
caminos fútiles, y no se está consiguiendo nada. Así que el trabajo primario de
los ancianos y pastores es presentar el consejo completo de Dios frente a la
gente.
Han de comenzar
consigo mismos, dice el apóstol; esto es, han de obedecer la verdad que ellos
mismos aprendan. Es de aquí que viene su autoridad. Es sólo al ser obedientes a
la verdad que enseñan que tienen derecho alguno a decirle algo a cualquier otra
persona. Hasta el Señor Jesús operaba en base a eso. Les dijo a Sus discípulos
en una ocasión: “Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis” (Juan 10:37).
Eso es: “¡Si lo que estoy haciendo no está de acuerdo exacto con lo que digo,
entonces no me creáis!”.
¿Te atreverías a decirles
eso a tus hijos? ¿O a otros que te observan como cristiano?: “Si lo que estoy
haciendo no está en línea con lo que enseño, entonces no me creáis. No tengo
ninguna autoridad sobre vosotros; no tengo ningún poder sobre vosotros”. Pero
si tus acciones están de acuerdo con tus enseñanzas, entonces el poder es
inherente en esa obediencia.
Así que estos
pastores y ancianos han de comenzar consigo mismos y a enseñar la Palabra. Su
responsabilidad es al Espíritu Santo, no a la organización, no a la congregación.
Es el Espíritu quien les ha puesto en esa responsabilidad y los ha equipado con
dones. Aquel que lee los corazones está juzgando sus vidas, así que no hace
ninguna diferencia lo que cualquier otra persona piense. Son responsables de
seguir al Espíritu Santo en lo que Él les ha dado para hacer.
Fíjate en cómo
resalta el hecho de que el suyo es un ministerio muy valioso. Es el de
alimentar a la iglesia del Señor. No hay nada más valioso para Dios en todo el
mundo que el pueblo de Cristo, el cuerpo de Cristo. La cosa más valiosa en la
tierra, como lo ve Dios, es Su iglesia. Se dio a Sí mismo por ella; la ama
sinceramente, “la cual él ganó por su propia sangre”. Por lo tanto, tiene la
prioridad más alta en su horario y énfasis. Lo que concierne a la iglesia es la
cosa más importante del mundo hoy. Ojalá que pudiéramos ver la imagen como la
entendió el apóstol.
Padre, qué agradecido
estoy por Tu Palabra. Qué gentilmente me enseña, especialmente por medio de
otros miembros del cuerpo. Por favor protege y da ánimo a aquellos que has
llamado a enseñar Tu Palabra.
Aplicación de la Vida:
El énfasis en la enseñanza y en la obediencia
a la Palabra de Dios es inherente al testimonio cristiano tanto privado como
público. ¿Estamos intentando impresionar a la gente con nuestras credenciales y
habilidades? ¿Necesitamos volver a reexaminar cuál es “la cosa principal” tanto
en nuestro andar como en nuestro hablar?
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