Fuerza secreta
Devocional No. 151
Hechos 27:1-26Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: ―Habría sido por cierto conveniente haberme oído, y no zarpar de Creta tan solo para recibir este perjuicio y pérdida. Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave, pues esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, y me ha dicho: “Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; además, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo”. Por tanto, tened buen ánimo, porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho. (Hechos 27:21-25)
El capítulo
veintisiete es un fascinante relato por Lucas del viaje de Pablo a Roma y del
naufragio que ocurrió de camino. Lucas ha tomado nota de la angustia de estos
hombres. Habían estado tan molestos durante tantos días y ansiosos sobre el
resultado de este viaje que el temor había destruido sus apetitos y no habían
comido. En medio de esto, Pablo se pone en pie frente a estos hombres y anuncia
con absoluta convicción: “No habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino
solamente de la nave”. Su razón para decir esto es que un ángel había venido a
él la noche anterior y le había animado con el mensaje de que iba a estar
frente a César y que no debía de temer. El miedo había comenzado a sobrecoger
incluso el corazón del apóstol, pero es calmado por el mensajero angélico. Lo que,
es más, el ángel había dicho: “Dios te ha concedido todos los que navegan
contigo”. Pablo ha estado orando que los marineros y soldados que le
acompañaban fueran salvados también, así como que su objetivo fuera consumado
en este viaje. Dios oyó su oración y le concedió sus vidas.
Fíjate en el tremendo
poder que un hombre de fe ejercita por medio del instrumento de la oración. Él
hará cosas tan poderosas si tan sólo se lo pidiéramos. Dios está listo para
concedernos mucho, mucho más de lo que jamás hayamos soñado. A menudo he dicho
que la iglesia es realmente el gobierno secreto de la tierra, y que tiene el
poder de controlar los acontecimientos actuales que ocurren a nuestro
alrededor, los acontecimientos que son relatados en nuestros periódicos. A
veces nos sentimos como si fuéramos peregrinos indefensos a la deriva a través
de esta edad, esperando llegar al cielo. Pero las Escrituras nunca describen a
un cristiano de esa forma. Él está íntimamente relacionado con los
acontecimientos ocurriendo a su alrededor y tiene gran control sobre ellos.
Aquí Dios concedió a este hombre, a causa de su oración, las vidas de
doscientos setenta y cinco individuos que habían navegado con él. Fueron
salvados porque Pablo oró por ellos. ¡Qué revelación del poder de la oración!
Fíjate así mismo en
la ayuda secreta que se le da a un creyente en el tiempo de aflicción. Pablo
fue expuesto al mismo riesgo que los demás, y sin embargo Dios le ha
fortalecido con una palabra de ánimo en medio de la prueba. No le quitó de la
prueba. La tormenta no era menos severa para Pablo que lo fue para ningún otro.
El peligro era igual de evidente, las olas eran igual de altas, la oscuridad
igual de intensa. Todo era exactamente igual excepto que Dios le había
concedido una palabra de ánimo, un conocimiento secreto que los otros no
poseían. No disminuyó la presión, pero le dio un consuelo interno que le
permitió a Pablo distinguirse de los demás.
Esto revela de lo que
se trata la fe cristiana. Es una forma de descubrir los recursos ocultos, los
recursos secretos que otros no conocen, que hace posible que puedas vivir y
actuar y reaccionar de forma distinta a aquellos a tu alrededor. Esta es la
característica del cristianismo. Es así como debe de ser siempre.
Padre, gracias por
los recursos ocultos que provees por medio de la oración y fe en medio de las
tormentas de la vida. Enséñame a recurrir a los recursos ocultos que provees
para que pueda reaccionar de forma distinta a aquellos a mí alrededor.
Aplicación de la Vida:
El temor es la reacción natural e instintiva
frente a las circunstancias amenazadoras de la vida. ¿Cuál es el antídoto supe
natural al temor disponible para nosotros por medio de la oración creyente?
¿Estamos sucumbiendo al temor, o eligiendo conquistar nuestros miedos por medio
de la oración, en una conciencia que se hace cada vez más profunda en la
presencia y paz de Dios?
Señor gracias porque en medio de la tormenta por nuestra FÉ y Oración nos sentimos fortalecidos AMÉN
ResponderEliminarGracias Señor por fortalecer mi fe, echando fuera el temor en medio de la tormenta. Gracias por el recurso valioso de la oración que nos concede para mantenernos en continua comunicación contigo. Sólo tu oh Señor, puedes darnos la victoria.
ResponderEliminarGracias, por Jesús , amén.