El conocer Su voluntad
Devocional No. 144
Hechos 22:1-29Entonces uno llamado Ananías, hombre piadoso según la Ley, que tenía buen testimonio de todos los judíos que allí habitaban, vino a mí y, acercándose, me dijo: “Hermano Saulo, recibe la vista”. Y yo en aquella misma hora recobré la vista y lo miré. Él dijo: “El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, veas al Justo y oigas la voz de su boca, porque serás testigo suyo ante todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate, bautízate y lava tus pecados invocando su nombre”. (Hechos 22:12-16)
¡Pablo relata su
propia experiencia de conversión a esta muchedumbre enfurecida que había estado
lista para despedazarle! Estoy seguro de que si hubiera estado en su lugar
hubiera estado intentando irme de ahí lo más rápido posible. Pero Pablo
reconoce esto como su oportunidad y quiere ser el instrumento para alcanzar a
esta terca muchedumbre. Así que se agarra a la oportunidad que tiene, esperando
que el Señor le dé éxito, y les cuenta sobre su propia conversión y
específicamente el papel que jugó Ananías.
Los detalles de este
acontecimiento están grabados en la memoria del apóstol. Aunque ocurrió treinta
años antes, no se ha olvidado de un solo detalle. Este fue el momento en el que
fue elegido para ser un apóstol, y Ananías le transmitió la comisión. Tenía
tres partes, tres aspectos de ministerio.
Primero, fue elegido
para conocer la voluntad de Dios. Ahora, eso no era donde Dios quería que
fuera, o lo que Dios quería que hiciera. Lo que Pablo tenía que aprender era
que la voluntad de Dios es una relación con Su Hijo. Cuando Pablo entendió eso,
tuvo todo el poder que necesitaba para hacer cualquier cosa que Dios le pidiera
que hiciera. Tantos cristianos jóvenes luchan a estas alturas. Piensan que la
voluntad de Dios es algún tipo de itinerario que deben de descubrir, que si
pueden simplemente encontrar dónde Dios quiere que vayan y lo que Él quiere que
hagan a continuación, entonces pueden hacer la voluntad de Dios. No. Las
Escrituras dejan claro que la voluntad de Dios es una relación. Es tu actitud
de esperanza de que Jesucristo, viviendo en ti, obrará por medio de ti. Haz
cualquier cosa que gustes, entonces, porque será la voluntad de Dios, a menos
que el Espíritu Santo en ti te indique de lo contrario, de acuerdo con Su
Palabra. Esto es lo que Pablo aprendió: el poder por el cual un cristiano vive
su vida.
Entonces, Pablo mira
hacia atrás y dice: “Esto es lo que me hizo un apóstol. He visto a Jesucristo
muchas veces. Se me ha aparecido, y me ha hablado. Me dijo, directa y personalmente,
las cosas que otros apóstoles aprendieron cuando estuvieron con Él como
discípulos. Es así como los conozco”. Motivado por el amor de Jesucristo y una
conciencia de la majestad de Su Persona, Pablo perseveró sin cesar hasta las
regiones lejanas de la tierra cumpliendo su ministerio apostólico.
Finalmente, Pablo
debía de oír la voz de boca del Señor. Ese era su mensaje: el declarar lo que
Jesucristo le había dicho. Era el mismo mensaje que Jesús les había dado a los
doce en los días de Su encarnación. Fue así que supieron que Pablo era un
verdadero apóstol, porque supo lo que ellos sabían. Eso constituye el mismo
mensaje que Dios tiene para todos nosotros hoy: las palabras de Su boca que
Jesús le había dado al apóstol Pablo.
Padre, gracias que me
has comisionado a mí también para ser testigo de Tu gran obra en mi vida.
Ayúdame a ser fiel a ese llamamiento.
Aplicación de la Vida:
¿Cuáles
son los tres aspectos vitales del llamamiento del apóstol Pablo que se aplican
a todos aquellos que conocen y siguen la voluntad de Dios? ¿Intentamos definir
o limitar Su voluntad a un sitio específico o una actividad particular?
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