Verdadera sanación
Devocional No. 108
Hechos 5:12-16
Por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo. Estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón, y de los demás ninguno se atrevía a juntarse con ellos; sin embargo, el pueblo los alababa grandemente. Los que creían en el Señor aumentaban más, gran número de hombres y de mujeres. (Hechos 5:12-14)
Esto
suena como los días de Jesús de nuevo, ¿no es cierto? Aquí hay una tremenda
demostración de sanación física por la mano de los apóstoles. El resultado fue
que multitudes fueron añadidas a la iglesia, incrementando más allá de los
cinco mil que ya habíamos notado anteriormente. Aquí hay evidencia obvia del
poder de Dios obrando.
Pero
hay mucha gente que está afligida por este relato. Dicen: “¿Qué es lo que está
mal en la iglesia ahora? ¿Por qué no tenemos señales y milagros y poderosos
acontecimientos como estos ocurriendo?” Mucha gente, sintiendo que tales
señales son la marca de poder, han intentado reproducir estas señales y
milagros, y el resultado han sido ciertos de los movimientos de sanación de
nuestro día, con sanadores por fe que andan declarando que son capaces de sanar
como lo hicieron los apóstoles.
Debemos de notar algunas cosas sobre este
relato que se nos han dado cuidadosamente por el Dr. Lucas. Primero, dice,
estos fueron hechos por la mano de los apóstoles. Estos no fueron hechos por
todos los creyentes. Constituyen lo que el apóstol Pablo llama en 2ª de
Corintios 12: “las señales de apóstol”. Les dijo a estos Corintios: “Estáis
cuestionando mi apostolado. Estáis preguntando si realmente soy un apóstol,
porque no soy uno de los doce. Bueno, déjame que os pregunte esto: ¿No habéis
visto las señales de un apóstol que he hecho entre vosotros?” Estas señales que
veis fueron específicas para acompañar al ministerio de los apóstoles, a
quienes se les asignó la tarea de poner los fundamentos de la iglesia, de dar
las Escrituras sobre las cuales la iglesia debe de apoyarse.
No sólo debían los apóstoles de manifestar el
poder de Dios en formas físicas, pero esta manifestación física debía de ser un
símbolo, una señal, del poder espiritual que Dios dejaría caer sobre la gente.
Siempre es un error el poner el énfasis sobre un milagro físico. Los milagros
físicos, aunque atraen la atención, también confunden a la gente, así que al
final se pierden el punto de lo que Dios está diciendo. Dios quiere sanar al
hombre completo, el dolor en el espíritu del hombre, más que ninguna otra cosa.
Es ahí donde está el problema. Cada persona que fue sanada por el Señor Jesús,
o por los discípulos en los días de la iglesia primitiva, murió. La sanación
física es una cosa temporal, sin excepciones: todos murieron. Pero cuando Dios
sana el espíritu, es un acontecimiento eterno. Hay un cambio interior que nunca
se pierde.
Cuando Dios sana a un hombre desde dentro a
afuera, le hace una persona completa. Realmente no importa lo que ocurra con lo
físico; en el mejor de los casos es una cosa temporal. La gran cosa que Dios
quiere es sanar el dolor de la humanidad en su enfermedad espiritual, su
maldad, su oscuridad y su desesperación. Es ahí donde siempre quiere empezar.
No quiero decir que Dios haya dejado de sanar físicamente; no lo ha hecho. Pero
la necesidad más profunda del hombre es sanación espiritual, no física. Esto es
lo que está diciendo este pasaje. Y cuando la sanación espiritual ocurre,
multitudes serán añadidas a la iglesia.
Padre, gracias por Tu poder para sanar, no
sólo en el ámbito físico pero en el ámbito más profundo del corazón.
Aplicación de la Vida:
¿Estamos trivializando la sanación de Dios al
nivel más profundo de nuestras almas al enfocarnos primeramente en la sanación
física? ¿Confiamos en Su poder para sanar y Su sabiduría para elegir cómo y
cuándo?
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