¿Qué hacer?
Devocional No. 99
Hechos 2:38-41
Pedro les dijo: —Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. (Hechos 2:38)
El
apóstol Pedro está contestando la pregunta: “¿Qué haremos?” Él reconoce que hay
algo que debe de hacerse. Cuando llegas al sitio donde entiendes que Jesús es
el Señor, y que estás fuera de armonía con todos Sus propósitos y con Su vida,
entonces hay algo que debe de hacerse. Hay dos cosas que debes de hacer, dice
Pedro, y entonces hay una cosa que Dios hará.
Necesitas,
primero, arrepentirte. “Arrepentirse” es una palabra que es enormemente
malentendida. La mayoría de la gente piensa que arrepentimiento significa que
lo sientes y que comienzas a llorar. Eso no tiene que ver con el
arrepentimiento. Puede que lo sientas, puede que comiences a llorar, pero eso
no es necesario, y no significa que te hayas arrepentido. Arrepentirse es una
palabra que significa “cambiar de opinión”, “detenerte”; el cambiar tu forma de
pensar. Has estado pensando que todo estaba bien contigo. Has estado pensando
que Jesús no es nada más que un gran maestro, o un gran profeta, pero que no es
el Hijo de Dios, y que no es el Señor de gloria, y el Señor de toda la tierra;
bueno, pues, piénsalo de nuevo. Arrepiéntete: “cambia de opinión, enfréntate
con la realidad, y alinéate con las cosas en la forma que son en realidad”, es
lo que Pedro está diciendo. “Te has estado engañando; pues, bueno, cambia de
opinión”. Jesús de Nazaret, es el Hijo de Dios. Arrepiéntete y ponle a Él en el
sitio donde pertenece en tu vida.
Entonces, la segunda cosa, sé bautizado. El
bautismo no añade nada a tu arrepentimiento. No te hace mejor. No hace nada
mágico para ti para que de pronto seas perdonado de tus pecados. El bautismo es
la declaración externa del cambio de opinión que has experimentado
interiormente. El bautismo es una identificación abierta con Jesucristo. El ser
bautizado significa que le estás diciendo a todo el mundo: “Yo le pertenezco.
Yo le sigo. Soy uno de ellos”. Es un cortar con las viejas formas de pensar y
el comienzo de una nueva vida.
Finalmente, hay una cosa que Dios hará.
“Cuando te arrepientes”, dice el apóstol, “recibirás el Espíritu Santo”. O sea,
Dios, la tercera Persona de la Trinidad, vendrá y vivirá en ti. Su trabajo será
el de hacer a Jesucristo real, visible, puro y cercano a ti para impartir Su
vida a la tuya. Eso es lo que ocurre cuando te arrepientes. Pedro no le dijo a
esta gente: “Cuando te arrepientas recibirás el regalo del Espíritu Santo y
hablarás en lenguas”. Él no promete esto, porque no es parte de recibir el
Espíritu Santo. El Espíritu Santo inicialmente vino con este símbolo, pero esto
no se promete a cada individuo. El Espíritu de Dios entra en el corazón humano
sin ninguna demostración o señal después de un cambio de opinión sobre el Señor
Jesús y una disposición a recibirle en el corazón. Sobre esta base, estas 3.000
personas recibieron la promesa del Padre.
Padre, gracias por traerme al sitio de
arrepentimiento y fe, y gracias por el regalo del Espíritu Santo que se
manifiesta en mí por medio de la vida del Señor Jesús.
Aplicación de la Vida:
¿Cuáles son dos
acciones que Dios nos pide que hagamos para que el Espíritu Santo pueda hacer
su hogar en nuestras vidas? ¿Celebramos estos acontecimientos como los medios
de la gracia de Dios y el poder en nosotros y por medio de nosotros?
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