¡Perdonado!
Devocional No. 120
Hechos 10:23-11:18
De este dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él crean recibirán perdón de pecados por su nombre. (Hechos 10:43)
Pedro dice: “Puede
que no aprecies esto plenamente, pero todo lo que hizo Jesús estaba predicho
por los profetas. Muchísimo antes de que viniera, cómo sería y lo que iba a
hacer estaba escrito. Cada profeta fue testigo de este único hecho: La única
forma en la que jamás podrías encontrar perdón de pecados es al creer en Él.
Ese es el gran, final y glorioso ímpetu del evangelio. Las buenas noticias son
que a los hombres les han sido dadas una manera de ser perdonados de sus
pecados”.
Esta es la necesidad
básica de cada corazón humano. Cada uno de nosotros sufre de una terrible
conciencia de culpa. Somos gente culpable, y lo sabemos. Eso es lo que nos hace
tan inquietos. Es por eso que a veces no podemos soportar estar solos con
nosotros mismos, porque tenemos miedo del sentido de culpabilidad que nos
oprime. Así que la necesidad primaria de nuestras vidas es ser perdonados, para
no tener nada en nuestro pasado de lo que tenemos que preocuparnos, para no
tener nada que nos haga inseguros del futuro, especialmente nada que nos haga
reticentes de aparecer frente a Dios. Por medio de Jesucristo los pecados son
perdonados.
¿Has pensado sobre
eso, amigo cristiano? ¿Te has parado últimamente y le has dado gracias a Dios
que tus pecados son perdonados? ¿Alguna vez lo has hecho? No sólo los que
cometiste antes de hacerte cristiano, todos tus pecados. Todos los futuros así
como los del pasado son perdonados ya en Jesucristo. Por lo tanto, Dios no
tiene ninguna disputa contigo; te quiere; te acepta. Él continuará queriéndote
y aceptándote.
Nadie puede tomar esa
verdad y utilizarla como licencia para pecar, para salir y hacer lo que te dé
la gana. El hacerlo indicaría que nunca has sido regenerado, que nunca entendiste
por qué Dios llevó tus pecados. Pero, si has sido nacido de nuevo, sabes que
esta es la más grande e infinita bendición de tu vida: el despertarte cada
mañana y recordar que eres un hijo querido en la presencia de Dios. Él te
quiere y te acepta. Eres Suyo, y por esa razón estará contigo todo el día, en
cada circunstancia de tu experiencia.
Gracias, Padre, por
el perdón de mis pecados. Gracias por mandar a Tu Hijo a morir por mí para que
esto fuera posible. Y gracias que te levantaste victorioso sobre la muerte para
darme esperanza y vida eterna.
Aplicación de la Vida:
El apóstol Pablo exhorta: “vuestra vida está
escondida con Cristo en Dios” (Colosenses 3:3b). Tal es nuestra seguridad,
nuestra identidad en Cristo, que nada puede separarnos de Él. ¿Estás viviendo
en el entendimiento del completo perdón de Cristo para ti? ¿Despertarás cada
día experimentando el gozo de Su presencia libre de culpa?
Si AMÉN
ResponderEliminar