La palabra radical de justificación
Devocional No. 127
Hechos 13:32-39
Sabed, pues, esto, hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, y que de todo aquello de que no pudisteis ser justificados por la Ley de Moisés, en él es justificado todo aquel que cree. (Hechos 13:38-39)
Pablo hace una
declaración aplastante en este mensaje en Antioquía de Pisidia. Aquí había un
grupo de gente que pensaba que los ritos y ceremonias (la Ley de Moises) eran
la mejor palabra que Dios jamás le había dado al hombre. Estaban intentando lo
mejor que podían el vivir de acuerdo a dichos ceremoniales, el hacer el bien.
Pero ahora Pablo viene a declararles que nunca encontrarán aceptación de Dios
en esa forma.
Más bien, Pablo les
dice, Dios ha encontrado una forma de aceptarnos aunque no podemos ser lo
bastante buenos por nosotros mismos, y esa forma es por medio de Jesucristo.
Esto sacudió a esta gente. ¡Nunca habían oído algo parecido! Esta es la primera
ocasión que tenemos grabada de Pablo utilizando la gran palabra que es tan
frecuente en el libro de Romanos: “justificación por fe”.
¿Qué significa ser
justificado? La mayoría de la gente piensa que significa el tener tus pecados
perdonados. Sí significa eso, pero significa más que eso. La justificación
significa el tener tus pecados perdonados de tal manera que el honor y la
integridad de Dios sean preservados por ello. Significa que a partir del
momento en que eres justificado recibes todos los meritos del perdón de Cristo,
tu vida es transformada y ahora obedeces a los diez mandamientos porque Cristo
te cambio y te perdonó. Así que lo que Pablo está realmente diciendo aquí es
que ―si meramente tuvieras tus pecados perdonados, si Dios te perdonara en la
forma en la que la mayoría de la gente piensa que lo hace, eso es, simplemente
viniendo a Él, y Él es un Dios tan amante que dijera: “Oh, olvídate de ello; no
pasa nada; no te preocupes; eres un gran tipo y te quiero tanto que simplemente
voy a ignorarlo”― si ese fuera el caso, entonces el honor de Dios sería
impugnado. Su carácter sería profanado por ese tipo de perdón. Ya no podría ser
considerado el Dios de justicia y verdad; sería un participante en mis pecados
y en los tuyos. Pero Dios ha encontrado una forma, por medio de Jesús, de poner
la culpa de nuestra vida y corazón sobre Su propio Hijo. Por lo tanto, podemos
preservar Su honor y Su carácter y Su integridad mientras al mismo tiempo es
libre de enseñarnos Su pleno amor hacia nosotros. Eso es justificación.
A causa de la cruz,
nadie podrá apuntar a Dios y decir: “¡Oh, dejaste ir a aquellos que eran
culpables!”. En la cruz de Jesús, Dios derramó toda Su justicia sobre Él. Y en
esa cruz, en la agonía y la angustia de ello, el mundo puede ver una imagen de
cómo Dios obedece fielmente Sus propias leyes. Y sin embargo, la maravilla de
ello es que, a causa de ello, el amor de Dios es libre de ser derramado sobre
nosotros.
Padre, mi corazón
está conmovido al pensar en la misericordia que me muestras, esta maravillosa
justificación por la cual todo lo que ha sido puesto pesadamente sobre mi
conciencia ha sido purificado en la sangre de Jesucristo. ¡Qué maravilloso es
esto, Señor! Enséñame a nunca olvidarme de que he sido justificado.
Aplicación de la Vida:
¿Nos hemos verdaderamente perdido las
implicaciones radicales del perdón santo de Dios? ¿Cómo podemos hacer menos que
ofrecer nuestras vidas y gratitud por la majestad y maravilla de la gracia
maravillosa de Dios?
AMÉN Gloria a Dios
ResponderEliminarAmén alabado seas Señor! Gracias Padre por tu inmenso amor por nosotros los pecadores. Gracias porque en Cristo Jesús somos nuevas criaturas, como si nunca hubiésemos pecado. Que tu Santo Espíritu restablezca el divino carácter de Cristo en nuestras vidas. En el nombre de Jesús. Amén.
ResponderEliminar