La diferencia que hace la oración
Devocional No. 124
Hechos 12:1-19ª
Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel, pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él. (Hechos 12:5)
Al revisar los
acontecimientos de Hechos 12:1-19, una pregunta se nos viene a la mente: ¿Por
qué Santiago fue matado (vea los versículos 1 a 2) y Pedro fue rescatado? ¿No
pudo haber salvado a Santiago también? No hay duda que lo podría haber hecho.
Entonces, ¿por qué no lo hizo? La única respuesta que este capítulo sugiere se
encuentra en el versículo 5. Pedro estaba custodiado en la cárcel, igual que
Santiago. Pero la diferencia es que la iglesia hizo oración sincera a Dios por
Pedro, y como resultado Pedro fue libertado. Tú dices: “¿Qué diferencia hace?
¿No podría Dios haber libertado a Pedro de todas maneras? Si Dios había
determinado que Santiago moriría y Pedro sería libertado, ¿qué diferencia hizo
la oración de la iglesia?”
Pero no olvidemos
nunca lo que Santiago (no este Santiago, sino el hermano de Jesús, que escribió
la epístola de Santiago) dijo: “pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís”
(Santiago 4:2b). En Su sabiduría Dios ha diseñado que Su pueblo ha de
participar en lo que Él hace. Está impresionando sobre Su pueblo aquí que
cuando el peligro acecha el programa de Dios, o al pueblo de Dios, esto es una
llamada a la oración. Dios oirá esa oración y la contestará y libertará a la
gente, cuando no lo hubiera hecho de otra forma.
Esta es la gran lección
de este capítulo. No debemos de dar por hecho los acontecimientos de nuestro
día, como si no hubiera nada que pudiéramos hacer sobre ellos. La oración se
convierte en un ímpetu potente y poderoso de parte del pueblo de Dios para
cambiar acontecimientos. La oración es la respuesta más natural de un corazón
que está dependiente de Dios. Si realmente estás contando con Dios para que Él
haga algo, entonces orarás sobre ello. Confiarás en Él; te comunicarás con Él.
Si no estás contando con Él, no orarás. Si realmente estás contando con alguna
otra cosa, o alguna otra persona ―si piensas que por tu propia manipulación
ingeniosa puedes salirte de una situación, o si estás confiando en otros seres
humanos para que cumplan lo que te han dicho― no orarás.
La motivación básica
de la oración es un sentido de dependencia. Si realmente piensas que Dios, y
tan sólo Dios, puede obrar, y que hay elementos de una situación en la cual
sólo Él puede cambiar las cosas, entonces oras. Esto es lo que le ocurrió a la
iglesia primitiva. Cuando se dieron cuenta de que Santiago había sido puesto a
muerte, y que este ataque vicioso del enemigo podía tener éxito, de pronto se
cristalizó en sus mentes que tenían un papel que desempeñar en el programa de
Dios. Debían de ir a Dios en oración fervorosa que Pedro fuera liberado. Y Dios
lo liberó de forma maravillosa.
Este pasaje resalta
lo que la oración hace para nosotros, y eso es algo básico que debemos de
aprender hoy. Dios obra en la misma manera hoy que lo hizo en los días del
primer siglo, y Él responderá a nuestras oraciones de la misma manera.
Padre, enséñame a
orar. No siempre necesito saber qué pedir, pero desesperadamente necesito orar.
Necesito orar por otros, orar sobre los peligros que nos acechan como nación y
como mundo. Ayúdame a abrir mi corazón y ser sincero frente a Ti Sé que en el
misterio de una oración, un misterio que no puedo comprender, algo está pasando
que hace posible la actividad de Tu Santo Espíritu para obrar en formas
inusuales, que de otra forma nunca ocurriría.
Aplicación de la Vida:
Cuando la oración es alabanza, el enfoque
está en el carácter y voluntad de Dios. ¿Estamos aprendiendo a alabarle al orar
la oración de Jesús: “pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”?
Amen.
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