Jesús el Cristo
Devocional No.97
Hechos 2:22-31
Y Dios lo levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuera retenido por ella. (Hechos 2:24)
Aquí,
temprano del libro de Hechos está
revelado el poder de Dios entre los hombres, el poder de la resurrección de
Dios, un poder que el hombre no puede duplicar. El poder de resurrección es la
habilidad de sacar vida de la muerte; y en una esfera más amplia el corregir
una situación que es desesperada, el cambiar a una persona que es irremediable;
ese es el poder de la resurrección.
Ley
en una ocasión acerca de un joven que estaba en la escuela superior, que contaba
sobre su conversión y la reacción que tuvo su padre. Su padre estaba perplejo
por esta conversión. No cabía en ningún tipo de modelo psicológico que el
conociera. No podía explicar por qué su hijo era tan repentina y drásticamente
diferente. Porque no encontraba explicación, esto le enfureció, y reaccionó en
contra de ello y se negaba a aceptarlo. Frecuentemente esta es la reacción que
tienen aquellos que entran en contacto con este poder que levantó a Jesucristo
de los muertos.
El hombre siempre está soñando sobre
encontrar formas de vencer a la muerte. Se está sugiriendo, por ejemplo, que si
sientes que estás a punto de morirte, deberías de congelar tu cuerpo, y ponerlo
en un almacén durante 50 a 100 años. Entonces, cuando supuestamente la ciencia
haya solucionado el problema, haya encontrado la cura para la enfermedad de la
que te estás muriendo, te descongelarán, y tendrás la oportunidad de seguir
viviendo. ¡Que farsa tan miserable! ¡Esto está a años luz de la resurrección!
Esto no es lo que le ocurrió a Jesucristo cuando se levantó de los muertos en
toda plenitud y vitalidad de Su persona.
Pedro dice: “Nosotros los discípulos somos
los testigos de estas cosas. Nosotros le vimos”. Lo más extraordinario es que
de toda esta multitud de gente ni una sola persona alza su voz en protesta.
¡Una de las grandes pruebas de la resurrección de Jesús está ahí mismo: que
este hombre pudiera estar en pie en la ciudad donde estos acontecimientos
habían ocurrido, tan sólo un mes antes, y decirles a toda esta gente que Jesús
se había levantado de entre los muertos, y ni una sola voz le desafía! Ellos no
le habían visto ―sólo apareció a Sus discípulos― pero habían sabido que el
cuerpo no estaba ahí. Podían ir a la tumba y ver que estaba vacía.
Sabían que las autoridades no podían producir
el cuerpo de Jesús. Habían oído todos los rumores locos que se habían extendido
por la ciudad de que Jesús estaba vivo y que estaba apareciendo a Sus
discípulos de vez en cuando. No hay ni una sola voz que desafíe lo que está
diciendo el apóstol. En cambio ahí están en un mudo y afligido silencio mientras
el apóstol predica con poderosos golpes de la espada del Espíritu,
convenciéndoles de la verdad de su declaración.
Padre, gracias por la verdad de esta poderosa declaración de que Jesucristo es de hecho Señor. Pido que cualquiera que no haya venido a conocer a Este como Señor pueda ahora abrir su vida y clamarle a Él, como lo hicieron estos hombres y mujeres, y pueda oír la palabra de salvación para arrepentirse y creer, y así recibir el Espíritu prometido
Aplicación de la Vida:
¿Estamos equipados por medio del estudio y la
fe para dar testimonio a la realidad de la resurrección del Señor Jesucristo?
¿Es Su presencia viva una realidad en nuestras vidas diarias para que nuestro
testimonio sea auténtico?
Si estoy lista para para predicarle a otros sobre la resurrecion
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