El viento divino
Devocional No. 116
Hechos 8:25-40
Ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio. Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: «Levántate y ve hacia el sur por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto». (Hechos 8:25-26)
Un ángel se le
apareció de pronto a Felipe. A mí nunca se me ha aparecido un ángel. Aunque
recuerdo una ocasión en que tome a crédito por 24 horas en una funeraria en la
ciudad de Bani Republica Dominicana $6575.00 pesos dominicanos equipos para los
servicios fúnebres de una señora que había fallecido en un hospital y su esposo
con 11 hijos menores de edad todos no tenia absolutamente un centavo para
cubrir esos gastos; el trato con la funeraria fue hecho cerca de las 2:30 a
3:00 de la madrugada y solo lo conocíamos el joven que atendía la funeraria
durante el turno de la noche, el esposo de la fallecida y yo. Resulta que antes
de cumplirse el pazo señalado alguien paso por la funeraria y pago la deuda; cuando
fui para cumplir con mi compromiso solo me entregaron el recibo firmado y
pagado y me informaron que alguien desconocido para ellos entro, pidió esa
cuenta y pago. Yo siempre dije que fue un ángel, hasta ahora cerca de 30 años
después nadie me ha dicho yo pagué.
Puede que preguntes:
“¿Dios todavía obra mediante los ángeles hoy en día?”. Y la respuesta es un
resonante “¡Sí! ¡Sí, lo hace!”. Pero no siempre son visibles. El ministerio de
los ángeles, de acuerdo a la Biblia, ocurre todo el tiempo. Hay ángeles que
ministran mandados a servir a aquellos que son herederos de la salvación
(Hebreos 1:14). Todos nosotros estamos siendo tocados y afectados por el
ministerio de ángeles, pero no los vemos. Ha habido experiencias bien
documentadas e incidentes de la aparición de ángeles grabados en la historia de
la iglesia. Yo creo que, al acercarnos más a los días del regreso de
Jesucristo, es posible que veamos un regreso de las manifestaciones angélicas.
Aquí hay una agencia
inesperada mediante la cual obra el Espíritu Santo. Un ángel se le aparece a
Felipe y le da una orden inexplicada a que vaya al sur y tome el camino que
lleva desde Jerusalén a Gaza. No podía haber elegido un pedazo de carretera más
vacío. Es una carretera desierta. No hay ciudades o pueblos ahí. La cosa
maravillosa para mí es la bella forma en la cual Felipe obedeció esta orden del
ángel. No dijo: “Bueno, pues tengo que orar sobre esto”. No se dijo a sí mismo:
“Bueno, me pregunto si este es un llamado a servir en un campo de servicio más
grande”. Simplemente fue; eso es todo. Dejó el despertar que estaba ocurriendo
en Samaria, con sus demandas de entrenamiento y enseñanza. Se levantó y bajó al
camino desierto.
Esta es una bella
imagen para nosotros de lo que podemos llamar “el viento de Dios”, la soberana
dirección del Espíritu Santo, y de la aventura que siempre es característica de
alguien que está siendo guiado por el Espíritu Santo. Los versículos 25 y 26
son crónicas de actividad llena del Espíritu. Pedro y Juan estaban obedeciendo
al Espíritu Santo cuando testificaron, profetizaron y evangelizaron. Pero
Felipe también está obedeciendo al Espíritu Santo cuando está siendo mandado
por el ángel a un sitio desierto. Ambos son parte de la vida llena del
Espíritu.
Esto necesita quedar
claro porque tenemos una tendencia a irnos a extremos. El Espíritu a menudo
guía a través de lo ordinario, lo usual, y puede ser muy efectivo en esa
manera. Pero eso no es la única forma. Esta es la lección que Dios nos está
enseñando siempre. Esta es la estrategia creativa del Espíritu Santo, la
libertad de interferir, la libertad de anular el programa y de cambiarlo y de
hacer algo nuevo. La iglesia ha sufrido terriblemente por descontar eso, por
organizarlo todo tanto que no dejan espacio para que el Espíritu de Dios se
mueva.
Padre, gracias por la
soberana habilidad del Espíritu Santo a dirigirme en maneras que no puedo
predecir. ¡Qué nota de entusiasmo es esto para mí, Señor! Qué gloriosa
sensación de expectación es mía al constantemente preguntarme cuándo vas a
interferir y a hacer algo inusual en mi vida de nuevo.
Aplicación de la Vida:
¿Es “el viento bajo nuestras alas” el
Espíritu Santo, o estamos guiados por el capricho, o por alguna otra motivación
menor? ¿Nos estamos perdiendo la maravilla y el asombro de ser guiado por el
Espíritu del Dios vivo?
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