El corazón compungido
Devocional No. 98
Hechos 2:32-37
“Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha hecho Señor y Cristo”. Al oír esto, se compungieron de corazón y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: —Hermanos, ¿qué haremos? (Hechos 2:36-37)
Al
predicar Pedro el evangelio en Pentecostés, él proclama la autoridad del Señor
Jesús basada en la resurrección de entre los muertos. De pronto todo esto tenía
un sentido perfecto para esta multitud. La plena fuerza de los argumentos de
Pedro llegó a su blanco, y se dieron cuenta de que estaban en una situación muy
precaria. Aquel que él había demostrado, con evidencia fehaciente de que era el
Señor, era Aquel que habían crucificado 50 días antes.
¿Te
puedes imaginar cómo se sintieron? Sería como si fueras a solicitar un trabajo,
y de camino allí tuvieras un accidente de coche. Y cuando el otro conductor
saliera, empezarás a pegarle y a insultarle y darle patadas con ira. Después te
meterías en tu coche y te fueras a solicitar el trabajo. Cuando estuvieras todo
limpio y listo, fueras traído a la presencia del hombre al que acababas de
pegar e insultar en la calle. Esto es lo que sintieron esta gente. No es de
sorprender que esto les compungiera el corazón y dijeran: “Hermanos, ¿qué haremos?”
Es aquí donde el cristianismo termina la
presentación de argumentos. Jesucristo es el Señor, ya sea que lo sepan los
hombres o no. Las mismas fuerzas que controlan su vida dependen de Él. Sería
chistoso, si no fuera tan triste, el oír a la gente descartar a Jesucristo como
si Él fuera una opción, como si tuvieran la elección de creer o no en Él, lo
que a ellos les apeteciera, y no hiciera mucha diferencia de una manera u otra.
La declaración de Pedro en este día es que
Jesús es el hombre inevitable. No hay manera de evitarle. Tu misma vida depende
de Él. Él es Señor sobre todas las cosas. Finalmente, tienes que hacer cuentas
con Jesucristo, lo quieras o no.
Gracias, Padre, por traerme al sitio donde sé la contestación a la pregunta: “¿Qué haremos?” Gracias porque me has abierto los ojos para ver que Jesús es el Mesías que conquistó la muerte
Aplicación de la Vida:
¿Determinan los asuntos de nuestra identidad
así como nuestra visión del mundo la realidad de Cristo como el “hombre
inevitable”? ¿Es Él la autoridad gobernante en la forma en la que pensamos así
como en nuestro comportamiento?
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