De la persecución a la proclamación
Devocional No. 113
Hechos 8:1-4
Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén, y todos, salvo los apóstoles, fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria. Unos hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él. Saulo, por su parte, asolaba la iglesia; entrando casa por casa, arrastraba a hombres y mujeres y los enviaba a la cárcel. Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. (Hechos 8:1-4)
Fue
por causa de la persecución que surgió sobre Esteban que estos cristianos
primitivos fueron presionados a salir de Jerusalén, escapados a las áreas
circundantes, de Judea y Samaria, y comenzaron a predicar la Palabra, de
acuerdo con el programa de Dios. Dios utilizó a Saulo de Tarso, incluso antes
de que se convirtiera en un cristiano, para lograr esto. Dios obra para
utilizar los mismos obstáculos echados al camino de los cristianos para avanzar
Su causa. Te puedes imaginar al joven Saulo, enfurecido sobre lo que él
consideraba una herejía, intentando aniquilarla con todas las energías de su
carne, entrando en casa tras casa, arrastrando a hombres y mujeres y
encarcelándolos. Esta es la ira de una conciencia torturada, que intenta, por
actividad ferviente, cubrir la ansiedad, el vacío y el dolor. Sin embargo, Dios
utiliza esto como un instrumento para lograr Su propósito.
Dios hace dos cosas con la ira de Saulo:
Fuerza a la iglesia a salir de Jerusalén e ir a Judea y Samaria para cumplir el
programa divino que había descrito, y hace que la iglesia primitiva dependa no
de los apóstoles sino de los dones del Espíritu distribuidos a todos, ya que
estos que fueron dispersados al extranjero no fueron los apóstoles. El Dr.
Lucas nos dice esto cautamente. Estos eran cristianos ordinarios y comunes como
tú y como yo. Y sin embargo tenían dones del Espíritu. Pero nunca habrían
descubierto sus dones si no hubieran sido empujados y puestos a trabajar. Así
que Dios utiliza esta presión para ponerlos en circunstancias donde comenzaron
a desarrollar los dones del evangelismo, de testificar, de ayudar, sabiduría,
conocimiento, enseñanza, profecía y todos los demás dones del Espíritu que se
les había hecho disponible.
A veces pienso que Dios tendrá que hacer esto
en nuestros días antes de que la gente comience a creer que tienen dones
espirituales y los pongan a trabajar. Quizás tendrá que traer persecución sobre
nosotros para que no haya una dependencia sobre un ministerio central, sino que
cada uno comience a utilizar los dones que Dios le ha dado.
¿Estás pasando por algún tipo de presión hoy?
Bueno, pues quizás no sea un castigo por pecados. La presión, las pruebas y los
problemas que se nos vienen encima no son de ninguna forma siempre un resultado
del pecado en nuestras vidas. A veces lo son, pero quizás sea la forma en la
que Dios te mueve, a presionarte a una nueva experiencia, a un entendimiento de
Su verdad y de Su entrenamiento en tu vida, y para darte una nueva oportunidad
para ponerlo en práctica.
Gracias, Señor, que eres totalmente soberano
sobre mi vida y que puedo confiar que me utilizaras donde sea que lo creas
conveniente.
Aplicación de la Vida:
Jesús dijo: “En el mundo tendréis aflicción,
pero confiad, yo he vencido al mundo!” (Juan 16:33). Nuestra confianza no es en
las pruebas, sino en Dios, que está obrando, causando que “todas las cosas
ayudan a bien” (Romanos 8:28). ¿Descansarás en Dios mientras obre dentro de tus
dificultades para hacerte más como Su Hijo?
Amén🙏
ResponderEliminarAmen
ResponderEliminarAmen!
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