Cuando el establecimiento está equivocado
Devocional No. 104
Hechos 4:13-22
Pero Pedro y Juan respondieron diciéndoles: —Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios, porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. (Hechos 4:19-20)
La
inconsistencia de estos dirigentes judíos llevó a lo que básicamente era un
acto ilegal. Ellos eran los representantes de Dios ante esta nación y como
tales estaban comisionados, dedicados a hacer la voluntad de Dios. Sin embargo,
aquí, a pesar de la evidencia que habían recibido de lo que Dios quería que se
hiciera, directamente se opusieron a la voluntad y palabra de Dios, y
prohibieron a estos apóstoles a hablar en el nombre de Jesús.
Los
discípulos, muy sabia y educadamente, rehusaron obedecer esta orden. Señalaron
que no les quedaba otra elección: “no podemos dejar de decir lo que hemos visto
y oído”. El mensaje que estaban declarando era tan desafiante, tan
transformativo en sus implicaciones, tanto a la nación como al mundo, que no
pueden permanecer en silencio y todavía ser fieles a su relación con Dios. Era
un mensaje desesperadamente necesario, tan poderoso en sus implicaciones y su
efecto que ellos no pueden, por causa de su pura humanidad, permanecer en
silencio. Así que respetuosamente rehúsan obedecer lo que estos dirigentes
ordenaron.
En este momento la cuestión sobre la
desobediencia civil sale a relucir. Estos apóstoles habían sido prohibidos por
las autoridades propiamente establecidas a predicar en el nombre de Jesús. Los
apóstoles les dijeron cara a cara que no obedecerían la regla. Este incidente
ha sido utilizado a través de los siglos para justificar muchas actividades tal
y como los conflictos de raza, el evadir reclutamiento, manifestaciones
violentas, boicots, huelgas, etc. No podemos leer este relato sin que salga
esta cuestión a relucir, y bastante apropiadamente: ¿Está bien para un
cristiano desobedecer la ley por escrúpulos de conciencia? La clara
contestación de este relato es: “¡Sí!” Hay veces cuando es necesario, cuando
está bien desobedecer apropiadamente la autoridad establecida. Sobre todo
cuando las autoridades establecidas pretendan llevarnos en una dirección
contraía a la voluntad de Dios. El establecimiento puede estar tanto equivocado
como correcto.
Las Escrituras son claras sobre el hecho de
que los gobiernos son dados por Dios. Pablo dice que las autoridades del
gobierno son sirvientes de Dios (Romanos 13:1-7). El emperador que estaba en el
trono cuando Pablo estaba escribiendo estas palabras era Nerón, un hombre
malvado, vil y ateo. Sin embargo Pablo podía escribir que las autoridades
gobernantes son siervas de Dios, y aquellos que las resisten, resisten lo que
Dios ha decretado. Reconoce que los gobiernos tienen ciertos poderes, derivados
no de la gente sino de Dios: el poder de imponer impuestos, el poder de
mantener la ley y el orden, el poder de castigar la maldad hasta el punto de la
muerte. Las Escrituras lo dejan perfectamente claro que todo esto está bien y
es decretado por Dios, y los creyentes son exhortados a obedecer a las
autoridades.
Pero hay lugar para la desobediencia civil.
Fíjate que ocurre aquí sólo porque la conciencia de estos hombres descansaba
directamente en la Palabra de Dios, que contradecía la ley humana. El asunto es
tan claro que Pedro hasta llama a los dirigentes a ser jueces sobre lo que
deberían de hacer los apóstoles. Dice: “¿Qué es lo que está bien a los ojos de
Dios? Vosotros sois hombres religiosos. Vosotros sabéis cuál es la mayor
autoridad. ¿A quién debemos de obedecer: a Dios o a los hombres?” El asunto
estaba tan claro que estas autoridades no pueden decir una sola palabra. Todo
lo que pueden hacer es amenazar y jactarse e intentar mantener control por la
amenaza y el uso de fuerza. Estaban temerosos de la gente, que estaba
convencida de que esto era una extraordinaria señal de Dios.
Presérvame, Padre, del fervor erróneo.
Revélame la confusión subyacente en la sociedad que es el resultado de Tu
Espíritu obrando entre los hombres, y ayúdame a estar en línea contigo, para
tomar mi puesto con estos hombres y mujeres de la antigüedad.
Aplicación de la Vida:
¿Estamos sumisa y honestamente buscando la
sabiduría de Dios sobre el asunto de la desobediencia civil? Jesús nos llama a
ser la sal y la luz, ambas desesperadamente necesitadas en nuestra cultura que
está rápidamente desintegrándose. ¿Estamos orando y siendo obedientes?
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