¿Centrado en Cristo o centrado en sí mismo?
Devocional No. 114
Hechos 8:5-24
Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad y que había engañado a la gente de Samaria haciéndose pasar por alguien importante. A este oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, y decían: «Éste es el gran poder de Dios». (Hechos 8:9-10)
Toda la fe falsa
exalta las personalidades; enfatiza demasiado a los hombres. Involucra la
inflación de un individuo, normalmente por exaltación de uno mismo. Estos
individuos siempre son egocéntricos, siempre están llamando la atención a ellos
mismos, exaltándose a sí mismos y utilizando terminología religiosa que llama
mucho la atención sobre ellos. Esta es la calidad del falso cristianismo. El
cristianismo genuino no llama la atención al individuo. “No nos predicamos a
nosotros mismos”, dice el apóstol Pablo, “sino a Jesucristo como Señor, y a
nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús” (2 Corintios 4:5). Pero aquí
tenemos a un hombre que se exalta a sí mismo.
Me acuerdo que hace
unos pocos años en unos de mis viajes de vacaciones a Republica Dominicana, me
encontré con un viejo amigo, había oído de él que se había convertido en un
famoso evangelista y había levantado una enorme congregación. Me invitó para
que fuera el siguiente fin de semana al culto de su iglesia y yo más curioso
que cortes acepte la invitación. Fui a esta reunión tan sólo para oír lo que
estaba diciendo. Empezó predicando lo que sonaba como un buen mensaje del
evangelio. Empezó bien, tomó su texto de las Escrituras, comenzó a
desarrollarlo bien, y comencé a relajarme y me dije a mí mismo: “¡Me he
equivocado sobre este hombre!”, hasta que llegó a la conclusión. En vez de dar
una invitación a los cientos que estaban presentes para que vinieran a conocer
a Jesucristo, esto es lo que dijo: “Si quieres conocer a Dios, entonces tened
fe en mis oraciones. Venid al frente y arrodillaros aquí, y yo oraré por
vosotros”. Toda la dirección del mensaje era hacia sí mismo y su oración.
Eso es falso
cristianismo. Siempre intenta interponer un mediador entre un creyente y su
Dios. Pero, “pues hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los
hombres: Jesucristo hombre” (1Timoteo 2:5), ningún otro. El falso cristianismo
intenta insertar un sacerdocio de un tipo u otro, un mediador, alguien grande,
alguien que tiene “línea directa” a Dios, alguien que tiene un canal especial a
Dios que otra gente no tiene. Cuando oyes ese tipo de cosa, sabes que estás oyendo
de nuevo el mismo tipo de cristianismo falso que apareció aquí en el libro de
los Hechos.
Gracias, Padre, por
la exhortación de este pasaje a mi corazón, que debo estar centrado en Cristo
en vez de estar centrado en mí mismo.
Aplicación de la Vida:
¿Por qué es a veces más fácil identificar el
egocentrismo en otros y no en nosotros mismos? ¿Entendemos la realidad de
nuestra verdadera identidad en Cristo, que nos libera a vivir para Él?
Solo tenemos un intermediario y ese se llama Jesucristo los demas son falsos
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