¿Quién está a cargo?
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Devocional No. 78
Eclesiastés 7:1-14
En el día del bien goza del bien, y en el día
de la adversidad, reflexiona. Dios hizo tanto el uno como el otro, a fin de que
el hombre no sepa qué trae el futuro. (Eclesiastés 7:14)
Tanto la prosperidad
como la adversidad proceden de la mano de Dios; el corazón sabio del Padre se
las ha dado a usted. Según las palabras del himno:
Oh mi Dios, yo encuentro cada día
Tu poder en todo sinsabor;
Por la fe en tu sabiduría
Libre soy de pena y temor.
Tu poder en todo sinsabor;
Por la fe en tu sabiduría
Libre soy de pena y temor.
Dios hace que pasemos
por todos los acontecimientos, según declara el Buscador. Por lo tanto es
preciso que aprendamos a aceptar y a entender que Dios ha escogido estas
experiencias para nosotros por amor y sabiduría. Estas tienen un propósito
especial. Dios ha diseñado la vida para que esté llena de lo inesperado de modo
que nosotros seamos conscientes de que no controlamos el futuro.
Nosotros no somos los
encargados de la vida. La gran y sutil mentira de Satanás con la que nos
enfrentamos mil veces al día es que nosotros somos dioses, que somos
responsables de lo que sucede, que podemos planear, podemos dirigir y podemos
controlar. Porque dentro de esa libertad de la voluntad que nos ha concedido
Dios da la impresión de que hay una cierta verdad transmitida por esta idea, de
modo que creemos fácilmente el resto, es decir que a la postre somos nosotros
los que tenemos el control de todo lo que sucede. Pero la lección de las
Escrituras, que se expresa una y otra vez, es que eso no es verdad; es Dios el
que tiene el control, y lo que Él permite que nos suceda tiene siempre el
propósito de ser para nuestro beneficio. Esta es la clara enseñanza de las
Escrituras, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. A pesar de que la
adversidad pueda tener aspectos dolorosos, debemos entender que procede de un
Dios de amor y por ello sentirnos agradecidos. Un poeta desconocido ha escrito:
Cuando Dios desea instruir a un hombre,
y al mismo tiempo encantar al hombre,
le concede habilidades;
cuando Dios desea moldear al hombre
para que represente el papel más noble,
y cuando Él desea con todo Su corazón
crear a un hombre tan grande e intrépido
que el mundo entero se quedara asombrado,
observe usted sus métodos,
sus maneras de hacer las cosas:
y al mismo tiempo encantar al hombre,
le concede habilidades;
cuando Dios desea moldear al hombre
para que represente el papel más noble,
y cuando Él desea con todo Su corazón
crear a un hombre tan grande e intrépido
que el mundo entero se quedara asombrado,
observe usted sus métodos,
sus maneras de hacer las cosas:
De la manera tan implacable que perfecciona
a la persona que elige de manera real;
cómo le golpea y le hace doler
con golpes poderosos, convirtiendo al hombre,
haciéndole pasar por pruebas para que como el barro
se convierta en lo que solo Dios entiende.
a la persona que elige de manera real;
cómo le golpea y le hace doler
con golpes poderosos, convirtiendo al hombre,
haciéndole pasar por pruebas para que como el barro
se convierta en lo que solo Dios entiende.
Mientras su torturado corazón clama
y eleva manos implorantes hacia el cielo,
teniendo que inclinarse sin jamás romperse,
Dios se hace responsable del proceso
y lo hace para el bien del hombre.
La manera en que Él escoge
a quién desea y con cada propósito le funde,
y por medio de cada acto
le induce a probar su esplendor.
Dios sabe lo que está haciendo.
y eleva manos implorantes hacia el cielo,
teniendo que inclinarse sin jamás romperse,
Dios se hace responsable del proceso
y lo hace para el bien del hombre.
La manera en que Él escoge
a quién desea y con cada propósito le funde,
y por medio de cada acto
le induce a probar su esplendor.
Dios sabe lo que está haciendo.
Padre, veo que las cosas
proceden de Tu mano. Te doy gracias porque puedo confiar en que incluso cuando
me siento golpeado y dolorido, Tú me estás dando forma para convertirme en una
vasija de belleza y de honor.
Aplicación de Vida
La vida está llena de adversidades. ¿Hace eso
que nos sintamos ansiosos o atemorizados? ¿Hemos descubierto y confiado en la
sabiduría y el amor de Dios, o intentamos controlar nuestro futuro?
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