La necesidad de la verdad
Devocional No. 92
Eclesiastés 12: 9-12
Las palabras de los sabios son como
aguijones, y como clavos hincados las de los maestros de las congregaciones,
pronunciadas por un pastor. (Eclesiastés 12:11)
Salomón describe el
valor de las Escrituras: es como un “aguijón”. Es algo que nos obliga a ir a
lugares a los cuales normalmente no iríamos y nos libera animándonos a seguir
adelante.
Recuerdo a un hombre que
llevaba más de un año sumido en una profunda depresión, pero se vio liberado de
ella meditando a diario acerca de la sencilla afirmación que encontró en las
Escrituras, en las palabras de Jesús: “No se haga mi voluntad, sino la tuya”
(Lucas 22:42). El hecho de que estuvo meditando en estas palabras día tras día
le estimuló y le animó a pensar acerca de su vida en esos términos. Logró dejar
de sentirse deprimido en un tiempo relativamente corto y nunca más volvió a
sentirse deprimido.
Las Escrituras son
además “como clavos hincados”. Usted puede aferrarse a ellas en los tiempos de
peligro y de tentación. Una vez en mi propia vida, cuando me sentí
profundamente angustiado en mi corazón, me vino una y otra vez a la mente una
frase de Jesús. Fue cuando Jesús les dijo a Sus discípulos: “No se turbe
vuestro corazón” (Juan 14:1a). Me sentí profundamente conmovido por estas
palabras: “no se turbe”. Eso me hizo pensar que un corazón turbado en el caso
del creyente es algo que hace que éste se vea sujeto a esa voluntad. Puede
sentirse turbado en su corazón o puede no sentirse turbado. El motivo para no
sentirse turbado se encuentra en las palabras a continuación: Jesús dijo:
“creéis en Dios, creed también en mí” (Juan 14:1b). Cuando por fin logré tomar
conciencia de que mi Señor viviente estaba ahí, con sabiduría y poder para
ocuparse de la situación, sentí como si se hubiese eliminado la carga que había
llevado en mi corazón. Ese es el poder de las Escrituras.
¿Por qué tienen este
poder único? El motivo, según el versículo 11, es debido a que “las palabras de
los sabios son... pronunciadas por un pastor”. Estas son palabras inspiradas y
transmitidas por Dios. El corazón de Dios es el corazón del pastor, que nos ve
como ovejas errantes que necesitan el cuidado del pastor. El hecho de que el
Señor es nuestro pastor es probablemente el motivo por el que los pastores de
Belén fueron escogidos con el propósito de que fuesen los primeros hombres que
escuchasen las maravillosas palabras de los ángeles: “que os ha nacido hoy, en
la ciudad de David, un Salvador que es Cristo el Señor” (Lucas 2:11). Pero en
la esperanza que fue manifestada aquella mañana, quedó clara la idea de que
Aquél que había nacido en el pesebre era Aquél acerca del cual se había dicho:
“Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6b).
“Ahora, hijo, a más de
esto acepta ser amonestado” (12:12a), dice el Buscador. Esta es la palabra de
sabiduría para los que buscan conocimientos: “No tiene objeto el escribir
muchos libros” (12:12b). Está perfectamente bien leer y buscar, saber y
aprender, pero ándese el lector con cuidado para que esto no le lleve más allá
del sencillo hecho de que este libro afirma con toda claridad que Dios es la
respuesta al motivo de la existencia. Hasta que no le descubramos a Él, el
estudio y los libros no serán nunca de un valor continuado para nosotros.
Amado Señor, te doy
gracias por Tu Palabra. Permite que realice su obra en mi vida como un aguijón
que me anime y me lleve hacia Ti, como un clavo firmemente clavado al que me
pueda aferrar, dado por Ti, que eres el Gran Pastor.
Aplicación de Vida
La verdad es siempre atacada por una gran
cantidad de mentiras. ¿Nos hemos guiado nosotros por la Palabra de Dios? ¿Hemos
descubierto nosotros la sencilla, ponderosa y reposada verdad en Cristo?
Quiero continuar siguiendo la palabra de Dios hasta q sierre mis ojos y luego despierte para encontrarme con mi Jesús.AMEN
ResponderEliminarMientras nos aferremos a la palabra de Dios seremos liberados de tanta inmundicia de este mundo pecaminoso por eso yo solamente pongo mi Fe en mi Dios
ResponderEliminarSeñor, a quien iremos?
ResponderEliminarSólo tu tienes palabras de vida, para vida eterna. Guiame oh Dios por tu Palabra. Grabala en mi corazón para no pecar contra ti y para compartirla con sencillez y tu poder. Gracias por tu Palabra. Amén.