Guarde sus pasos
Devocional No. 75
Eclesiastés 5:1-17
Cuando vayas a la casa de Dios, guarda tu pie. (Eclesiastés
5:1a)
Aprenda usted a permitir
que Dios sea Dios; esa es la primera cosa que Él nos pide que hagamos. Las
lecciones en la vida nos resultarán útiles si aprendemos a hacer esto. Dios es
el responsable de la vida; así que permítale usted que lo haga y reciba usted
estas lecciones de Sus manos.
El lugar donde aprender
a hacerlo es en la casa de Dios. Cuando vaya usted allí, guarde sus pasos. En
otras palabras, entre usted reflexivamente, esperando aprender algo. Como ya
saben, en el antiguo Israel la casa de Dios era el templo en Jerusalén. Allí se
ofrecían los sacrificios, y las personas recibían instrucción acerca de lo que
significaban. Allí se leía la Ley, y la sabiduría de Dios acerca de la vida era
transmitida al pueblo, siendo revelado este maravilloso Antiguo Testamento con
sus formidables enseñanzas acerca de la verdad sobre la vida, sobre lo que es
básica y fundamentalmente la humanidad. El templo era el único lugar en la
tierra donde las personas podían aprender estas cosas. Actualmente la casa de
Dios ya no es un edificio; eso es algo que debemos de tener perfectamente
claro. Ustedes, las personas, son la casa de Dios. Lo que está diciendo el
Buscador es que cuando nos reunimos como el pueblo de Dios, es preciso que lo
hagamos expectantes, puesto que hay algo que es preciso que aprendamos.
En segundo lugar nos
dice que escuchemos atentamente. La insensata es la persona que dice cosas
totalmente ingenuas y que normalmente son falsas. Lo que evidentemente está
pensando el Buscador en este caso es en nuestra tendencia a quejarnos y a
murmurar acerca de lo que la vida nos ha hecho pasar. Cuando nos quejamos y
refunfuñamos sobre nuestras circunstancias, estamos realmente quejándonos en
contra de Dios. Nos quejamos de las decisiones que Dios ha tomado en Su
maravilloso plan para nuestra vida. No aprenderemos nunca a disfrutar nada de
esta manera, ni siquiera nuestros placeres, cuanto menos nuestro dolor. De modo
que Él dice, escuchad atentamente, porque entre el pueblo de Dios está siendo
declarada la verdad de Dios; la sabiduría de Dios está siendo proclamada.
Un hombre me dijo: “He
pasado una experiencia muy dolorosa esta semana pasada. Aprendí a verme a mí
mismo, y eso me dejó horrorizado. Ví en mí mismo cosas que desprecio en otras
personas”. Eso es alentador. He ahí un hombre que se está enterando de la
verdad acerca de sí mismo.
Señor, perdóname por mis
actitudes inapropiadas cuando vengo ante Tu presencia. Enséñame a guardar mis
pasos y a escuchar atentamente a Tus palabras.
Aplicación de Vida
¿Cuál es el primer pensamiento que pasa por
nuestra mente cuando preguntamos: ¿Quién es la persona encargada? ¿Hemos
aprendido a dejar que Dios sea Dios y a inquirir humildemente y escuchar a Su
sabiduría?
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