El peligro de cavar hoyos
Devocional No. 87
Eclesiastés 10:1-15
El que haga un hoyo caerá en él; y al que
aportille el vallado, lo morderá la serpiente. Quien corta piedras, se hiere con
ellas; el que parte leña, en ello peligra. (Eclesiastés 10:8-9)
En la próxima sección,
el Buscador vuelve a la sabiduría con el fin de describir la clase de visiones
que abrazará la sabiduría. Primero, hay una sección acerca de cómo evitar los
peligros, cómo entender que ciertas situaciones representan peligros
inherentes.
Pocos de nosotros nos
vamos a tener que participar activamente en cavar hoyos, derribando murallas,
teniendo que extraer piedras de una cantera o teniendo que cortar troncos. Pero
Salomón está hablando no solo acerca de situaciones realmente físicas, sino que
estas son además simbólicas de cosas que nos hacemos los unos a los otros. ¿Ha
cavado usted jamás un hoyo para alguien, colocando una trampa para avergonzar,
herir o hacer que esa persona quede en mal lugar de alguna manera, para
encontrarse con que usted mismo se vio atrapado por la situación que había
usted mismo ideado? La sabiduría comprende que cuando cava usted un hoyo
también usted se encuentra en peligro porque usted mismo puede caer en él.
La sabiduría entiende
que cuando intenta usted derribar una muralla de obstrucción que le impide a
usted perjudicar a alguien o algo, se encuentra usted en peligro, porque oculta
en la muralla hay una serpiente que le morderá. Muchos han descubierto que al
intentar con mano dura derribar la resistencia de alguna persona, han hecho que
se disparase una serpiente en su interior que actúa con ira y hace que sucedan
cosas que hacen daño y que son peligrosas, viéndose esas mismas personas mordidas.
“Quien corta piedras”,
que intente quitar algo de valor de en medio, cavar algo que será de enorme uso
y privilegio personal, debe recordar que puede salir herida por ello. Aquellos
que “extraen” pueden obtener lo que desean, pero será la peor cosa que les
pudiese suceder. El Salmo 106 dice acerca de los israelitas en el desierto: “Él
les dio lo que pidieron, pero envió mortandad sobre ellos” (v.15). “El que
parte leña, en ello peligra.” He aquí el mismo principio. La idea es que es
preciso andarse con cuidado en todos estos intentos por hacer cosas que pueden
también ponerle a usted en peligro.
Pero también hay dos
versículos acerca de cómo la sabiduría nos sirve de ayuda en su momento: “Si se
embota el hierro y su filo no es amolado, hay que aumentar el esfuerzo; lo
provechoso es emplear la sabiduría” (Eclesiastés 10:10). Si no piensa usted a
fondo lo que va a hacer y agudiza usted su manera de enfrentar la situación,
pensando con todo cuidado cómo va a hacer algo, lo único que conseguirá será
derrochar un gran esfuerzo, encontrándose agotado en el proceso. Pero las
personas sabias, entendiendo la necesidad de usar la astucia y la claridad, lo
que harán será algo semejante a afilar el borde de su pensamiento antes de
intentar algo y de ese modo poder tener éxito.
Padre, ¿cuántas veces he
intentado hacer algo dependiendo de mis propias fuerzas y he quedado herido en
el proceso? En todos mis esfuerzos mi deseo es depender de Tu sabiduría.
Aplicación de Vida
Sin pensar en ello seguimos la sabiduría
secular que nos rodea, una sabiduría que nos da la impresión de que parece
buena y da la impresión de serlo, aunque a pesar de ello es tan solo
insensatez. ¿Qué podemos decir de la sabiduría de la Palabra?
Comentarios
Publicar un comentario