El cumpleaños de la iglesia
Devocional No. 95
Hechos 1:15-2:4
Cuando llegó el día de Pentecostés estaban todos unánimes juntos. (Hechos 2:1)
Aquí está la historia del nacimiento del
cuerpo de Jesucristo, la iglesia. Fíjate en el día en que esto ocurre, el día
de Pentecostés. Pentecostés es una palabra griega que significa “cincuenta”.
Este día es llamado así porque era cincuenta días después de la fiesta de la
Pascua. Pentecostés era una fiesta judía que se nos da en el Antiguo Testamento
bajo el título de la fiesta de las Semanas. Es llamada también la fiesta de los
Panes Mecidos, porque consistía de dos barras de pan que eran cocidas de grano
de la nueva cosecha. Pentecostés venia al final de la cosecha de trigo en
Palestina, y debían de tomar este nuevo trigo, los primeros frutos de la
cosecha, y cocer de ello dos barras de pan.
Todo
esto muestra como el Nuevo Testamento tiene sus raíces en el Antiguo. Estos dos
panes podrían significar de manera simbólica los dos cuerpos de los cuales la
iglesia sería formada: los judíos y los gentiles. Jesús dijo que vino primero a
las ovejas perdidas de la casa de Israel, los judíos. Pero dijo: “Tengo,
además, otras ovejas que no son de este redil” (Juan 10:16a). Se estaba
refiriendo a los gentiles. Aquí, en el día de Pentecostés, Dios tomó a los
judíos y los gentiles, y los reunió juntos y los bautizó en uno.
Estos panes del Antiguo Testamento debían de
cocerse con levadura. La levadura es el símbolo de pecado. Estos panes mecidos
eran el único sacrificio en todo el Antiguo Testamento que jamás tenía levadura
incluida. Esta es la forma maravillosa que tiene Dios de decirnos que la
iglesia no está formada por gente perfecta. Está hecha de santos, pero eran
santos pecadores. Todavía tienen pecado en ellos. No está formada de aquellos
que ya han alcanzado la perfección, pero de aquellos que están en el proceso de
convertirse en lo que Dios quiere que sean, que tienen una autoridad divina y
vida que obra en ellos cambiándolos. Por lo tanto los panes son cocidos con
levadura.
En ese bello simbolismo se encuentra el
corazón de la iglesia. En el día de Pentecostés, justo en línea con la
predicción del Antiguo Testamento, vino el Espíritu Santo. Tomó a ciento veinte
personas que estaban reunidas en un sitio, y los unificó. Aquí había ciento
veinte individuos aislados que habían estado viviendo sus vidas bastante
separados, unidos tan sólo por su mutuo interés en Jesucristo. Pero ahora son
bautizados por el Espíritu a un solo cuerpo. El bautismo del Espíritu Santo no
tiene nada que ver con ninguna demostración externa. No está precisamente
asociado con las lenguas, el fuego, o el viento. Estos eran efectos
secundarios. Lo esencial era la creación del cuerpo, un cuerpo. Este era el
cumpleaños de la iglesia.
Padre, gracias por Tu palabra que clarifica,
que abre nuestros ojos para hacernos ver las cosas como son. Ayúdame a entender
Tu iglesia, y mi parte en ella como miembro de Tu cuerpo.
Aplicación de la Vida:
¿Continuamos
reconociendo la debilidad y el pecado de nuestros intentos independientes de
construir el Cuerpo de Cristo, Su Iglesia? ¿Estamos resueltamente dependiendo
en Su Palabra y en el poder de Su Presencia para sabiduría y fuerzas?
Comentarios
Publicar un comentario