Venceremos
Devocional No. 60
Lea: 1 Juan 5: 1-5
“Porque todo lo que es
nacido de Dios vence al mundo, y esta es la victoria que ha vencido al mundo,
nuestra.” (1 Juan 5:4)
Piense usted en lo que implica esta frase “al mundo”. Piense en
las presiones morales con las que nos enfrentamos actualmente en el mundo, la
perspectiva y las normas de la sociedad impía que nos rodea, que está
constantemente entrometiéndose en nuestra conciencia mediante tremendas presiones
con el propósito de que adoptemos estas actitudes y normas para la vida. Piense
usted en la tentación de engañar y mentir con el fin de seguir adelante a toda
costa, siendo deshonestos, no solo en lo que se refiere en rellenar nuestros
documentos para el pago de los impuestos, sino en todos los aspectos de los
negocios. Otra presión corriente con la que nos enfrentamos en el mundo es la
de ser sexualmente inmorales, algo que resulta especialmente evidente entre los
jóvenes y las personas solteras. Se nos anima a que alimentemos el fuego y
satisfagamos nuestros deseos, a pesar de que pueda estar mal y resultar mortal.
Las presiones que nos rodean son tremendas estos días, a veces aparentemente
irresistibles. Está la presión de aceptar ideas equivocadas, reaccionando en
contra de otras personas de la misma manera que lo hace el mundo, vengándonos
por ello, reaccionando de la misma manera que ellos, mostrándonos resentidos y
celosos, siendo ambiciosos y crueles. ¿No siente usted todo esto? La codicia de
la carne, la lujuria de los ojos y el orgullo de la vida, todo esto es del
mundo.
¿Cómo puede usted vencer al mundo? ¿Cómo puede seguir adelante,
momento tras momento, día tras día, año tras año, viviendo una vida que es
totalmente contraria a ello, basada en normas, objetivos y evaluaciones que son
totalmente diferentes, y soportar no solo durante diez años sino durante
décadas enteras en contra de esa clase de presión moral? ¿Cómo se mantiene
usted firme en medio de esto y no solo permanecer firme, sino intentando ayudar
y ganar a otros a su manera de pensar? Juan dice que es “por fe”; eso es todo.
No por una fe que tuvo usted hace veinte años, al principio de ser cristiano,
sino por fe en la vida de Jesús presente en usted ahora. Por medio de la fe en
Él que obra en usted, en medio de las presiones, contrarrestándolas con la
presión de Su propia vida.
Una vez oí acerca de un capitán de barco que estaba describiendo
cómo era haber pasado por una tempestad. Describió el barco en medio de las
olas, elevándose por todas partes, con el viento soplando con fuerza y la
lluvia implacable cayendo. El barco daba la impresión de ser la víctima
impotente de la tempestad, bajo la fuerza de los poderosos elementos
embravecidos por todas partes. Su destrucción parecía asegurada, pero él dijo:
“Yo estaba en el puente del barco agarrado a la barandilla. Podía sentir la
vibración de los motores en lo profundo, en el interior del casco del barco. La
tempestad, el viento y las olas parecían estar diciéndole al barco: ‘No puedes
venir, no puedes venir’. Pero yo oí la respuesta vibrante de los motores
diciendo: ‘Sí que lo haremos, sí que lo haremos’, y lo hicieron”. Así es como
vencemos al mundo.
Si nos damos por vencidos, si reflejamos las mismas actitudes y
acciones del mundo, hemos sucumbido al mundo y a las artimañas del demonio.
Pero si nuestra dependencia gira en torno a la vida del Hijo de Dios, Su vida
está en nosotros, y, además: “Esta es la victoria que ha vencido al mundo,
nuestra fe”.
Padre, siento el llamamiento a la batalla en
contra de las fuerzas sutiles y engañosas de una era mundana. Concédeme que
pueda tener una fe renovada en Tu poder y que salga a enfrentarme con el mundo
en una empresa de fe que hace que cada día sea una emocionante aventura.
Aplicación de la Vida:
¿Cómo nos enfrentamos con las presiones de la
vida? ¿Las estamos pasando canutas, intentando vencer nuestras dificultades, o
estamos resistiendo con una fe creciente, descansando en Cristo que obra en
nosotros?
Por FÉ podemos seguir viviendo en este mundo tan corronpido de maldad hasta de nuestra propia familia pero nuestra FÉ nos llevara a nuestra patria CELESTIAL
ResponderEliminar