¿Miente Dios?
Devocional No. 61
Lea: 1 Juan 5:6-13
El que no cree a Dios,
lo ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado
acerca de su Hijo. (1 Juan 5:10b)
Una de las experiencias más corrientes en la vida es actuar
basándonos en la palabra o el testimonio de otra persona. Hacemos las cosas más
asombrosas como respuesta a la sencilla declaración de una persona a la que
nunca habíamos visto con anterioridad. Yo tuve el privilegio de guiar a un
grupo de peregrinos en Tierra Santa. Éramos personas inocentes en el
extranjero. La mayoría de nosotros no habíamos estado allí nunca con
anterioridad y no sabíamos con qué nos íbamos a enfrentar. Pero nos habían
asegurado, por medio de una carta de una persona en Nueva York, que alguien se
encontraría con nosotros en cada lugar que aterrizásemos y nos ayudaría con
todas las complicaciones con las que nos pudiésemos encontrar en un país
extraño. Basándonos en la aseveración de esta carta, unos veinticinco de
nosotros pusimos nuestra confianza a la misericordia de una persona a la que no
conocíamos y descubrimos que todo había resultado ser cierto. Lo que se había
dicho en la carta había resultado ser verdad, y sobre esa base nos entregamos a
una aventura considerablemente arriesgada.
¿No es Dios más digno de nuestra confianza que las personas? Si
usted está dispuesto a aceptar la palabra de un extraño y actuar sobre ella,
¿no puede usted creer en la Palabra de Dios, especialmente cuando el testimonio
haya quedado escrito por los testigos de estos sucesos? Pero, además, cuando
ponemos en práctica la fe sobre la base de ese testimonio objetivo, se nos
ofrece una confirmación del Espíritu en nuestro interior que hace que sea totalmente
creíble. ¿No puede usted tener fe sobre esta base? Juan dice: “Si os negáis a
hacer esto, estáis tratando a Dios como si Él fuese mentiroso”.
El Dr. H.A. Ironside acostumbraba a contar acerca de un hombre
que tenía dudas sobre si era realmente cristiano. Se puso de rodillas y dijo:
“Ahora Padre, quiero resolver esta cuestión. Muéstrame si tengo o no vida
eterna”. Y abriendo su Biblia, sus ojos se encontraron con este versículo de 1
Juan 5. Dijo en su oración: “Padre no quiero convertirte en mentiroso, y aquí
dice que, si no creo en el testimonio que Tú das acerca del Hijo, te estoy
haciendo mentiroso, pero eso no es lo que deseo hacer. ¿Cuál es el
testimonio?”. Y leyó la próxima parte: “Y este es el testimonio”, y se detuvo
justo ahí. Se sintió tan rendido que puso su dedo pulgar sobre el resto del
versículo y dijo: “Señor, aquí dice que, si no creo en el testimonio que Tú has
dado acerca de Tu Hijo, Te estoy convirtiendo en mentiroso, y no quiero que eso
suceda. Yo creo en lo que dice este testimonio, que tengo justo debajo de mi
dedo pulgar aquí, y voy a levantar el dedo y lo voy a leer, y, Señor, ayúdame a
creerlo, porque no quiero hacerte quedar como mentiroso”. Con gran temblor,
levantó el dedo pulgar y leyó: “Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está
en su Hijo” (5:11). De repente lo entendió con toda claridad: “El que tiene al
Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (5:12).
Tenga lo que tenga, por muy religiosa que sea la persona, si no ha recibido al
Hijo, no tiene la vida. Entonces sintió paz y se convirtió en predicador de
esta gran verdad.
Padre, te doy gracias por este poderoso
recordatorio de que mi salvación está asegurada porque Tú no puedes mentir.
Concédeme la fe de aceptar Tu promesa tal y como aparece aquí.
Aplicación de la Vida:
¿Nos resulta fácil creer en un amigo en el que
confiamos, o incluso en un extraño o en los medios de comunicación diarios,
pero dudamos de lo que dice Dios en Su Palabra? ¿Estamos haciendo que Dios
parezca mentiroso?
Es verdad tenemos que tener Fé y esperanza en nuestro unico salvador JESÚS por Él tendremos vida eterna sin Él nada somos
ResponderEliminar